Ave Maria

Prot. 544/2011

Roma, 25 de diciembre de 2011
Solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo



A todos los frailes de la Orden


Queridos hermanos:

Un cordial saludo de mi parte y de todo el Consejo General, en este día de luz y paz "en que el grande y eterno Día vino desde su grande y eterno día a este nuestro día temporal tan breve" (s. Agustín) haciéndose carne en las entrañas purísimas de santa María.

El 5 de junio de 2011 he dirigido a cada uno de ustedes una Carta (Prot. 219/2011) que ha constituido la ocasión para una primera consulta de cada fraile de la Orden, para que el Capítulo General 2013 sea fruto de la contribución de cada uno y de todos los frailes de la Orden. Esa Carta expresaba seis preguntas, que deseo recordar:

1. ¿Cuáles son, según tu opinión, los dos temas más importantes que deberá tratar el próximo Capítulo General?

2. ¿Cómo podemos contribuir, partiendo desde nuestro carisma, a la llamada que la Iglesia nos hace de una “Nueva evangelización para la transmisión de la fe”, teniendo presente que éste será el tema del próximo Sínodo de los obispos en octubre de 2012?

3. ¿Piensas que el tema de la pobreza evangélica, indicado por el Capítulo General 2007, haya sido suficientemente profundizado, interiorizado, concretizado?

4. Desde hace años se reflexiona en la Orden sobre un Proyecto global de presencias. Además se han realizado intervenciones a nivel legislativo para permitir decisiones que de otra forma no serían posibles (como por ejemplo la autoridad transferida de los Capítulos a los Consejos para la apertura y cierre de presencias). ¿Qué caminos indicarías para incrementar todavía más la colaboración – a todos los niveles – entre las jurisdicciones de nuestra Orden?

5. ¿Qué aspectos de nuestra vida (a nivel provincial y general) te parece que impidan vivir en plenitud nuestro ser Siervos de María, haciéndolo sentir en ocasiones pesado y sin esperanza?

6. ¿De qué manera podemos apoyar a las Comunidades bajo la jurisdicción del Prior General (Curia, Facultad “Marianum”, Monte Senario, “Comunidad de San Alejo”), que son un patrimonio de la Orden a menudo apreciado por la Iglesia?

La participación a la consulta ha sido muy positiva, habiendo llegado noventa y siete contribuciones: tres de consejos provinciales, veintinueve de capítulos conventuales y sesenta y cinco personales de frailes, entre los cuales cinco priores provinciales.

Naturalmente no todas las aportaciones tomaron en consideración todas las preguntas pero cada fraile, según su propia sensibilidad, el propio interés y la experiencia religiosa propia, ha deseado contribuir a la construcción del capítulo general 2013. Junto a los miembros del Consejo General les agradezco de corazón.

Antes de proponer un segundo paso, deseo exponer una síntesis, necesariamente breve y por lo tanto limitativa de la riqueza de las contribuciones recibidas, pero en todo caso espero que ayude a la reflexión sucesiva.

Con respecto a la primera pregunta, las respuestas se pueden agrupar en tres grandes áreas: “Identidad y carisma” (setenta y cuatro contribuciones), “Organización de la Orden” (cincuenta y dos) y “Formación” (veintidós).

Se nota mayor interés en profundizar el tema de la Identidad y el Carisma de la Orden, vinculado a los aspectos de la vida fraterna (fraternidad, comunión de vida) y de la corrección fraterna, a la figura de María, al servicio, al redescubrimiento de la dimensión laical, para responder a los nuevos tiempos de la Iglesia (nueva evangelización) y del mundo en rápido cambio y enfermo de individualismo y egoísmo.

Este primer tema está estrechamente unido a la segunda gran “área”, que es la de la Organización de la Orden. El conocido “Proyecto Global”, el incremento de la colaboración entre jurisdicciones y a nivel regional en particular con respecto de las nuevas fundaciones – sea en términos de personal (sobre todo formadores) como de medios financieros –, algunos aspectos económicos en el proceso de reorganización, el incremento de comunidades internacionales, la reflexión sobre el “modelo” de comunidad a proponer y una posible revisión de las Constituciones parecen ser temas interesantes para los frailes.

La tercera gran “área” es la de la Formación a todos los niveles, incluida la formación de los formadores y aquella en colaboración con la Familia Servita.

Otras cincuenta y nueve contribuciones indicaban temas diferentes, entre los cuales los más señalados fueron los consejos evangélicos, el papel del prior conventual, el apostolado, la economía, algunos aspectos de la vida de oración y vida espiritual, la ecología y la familia servita.

En relación a la segunda pregunta, la inmensa mayoría de las aportaciones considera preciosa la reflexión hecha sobre el tema de la pobreza evangélica, que ha sido sustentada por buenos textos; excepto algunas respuestas claramente positivas o rotundamente negativas, se ve necesario un trabajo de ulterior profundización e interiorización, con gestos concretos. En fin algunos proponen que en el capítulo general 2013 se haga una verificación del camino realizado en el último sexenio.

Las respuestas a la tercera pregunta han revelado dificultades y obstáculos que a veces indican un horizonte reducido como perspectiva, pero más a menudo son señal de un deseo verdadero y profundo de vivir nuestra vocación, junto a la denuncia de dificultades estructurales que hacen muy difícil la concretización. Las sugerencias recibidas van en una dúplice línea: por una parte una profundización espiritual, por la otra el requerimiento de interventos estructurales (aun en el ámbito de las Constituciones) o el requerimiento de aplicación de las normas de parte de quien tiene responsabilidad.

Las respuestas a la cuarta pregunta, relativa al camino de la “Nueva evangelización” que la Iglesia está llevando a cabo en nuestros tiempos, revelan la confianza de poder contribuir al esfuerzo de anuncio renovado de la fe cristiana de parte de la Orden a través de la propia característica carismática (fraternidad, servicio, inspiración mariana): en el fondo es un reconectarse a la primera “área” individuada en la primera respuesta.

En cuanto a la quinta pregunta, relativa a las modalidades a aplicar para una mayor colaboración al interior de la Orden, en vista de nuestro servicio apostólico (tema vinculado a la segunda gran “área” localizada en las respuestas a la primera pregunta), las respuestas evidencian el deseo de esta colaboración. Los aportes subrayan cómo la colaboración se pueda perseguir incrementando una mayor conciencia de la internacionalidad de la Orden como sensibilidad y conciencia de constituir una “presencia internacional”; esta conciencia se podría conseguir a través de la programación de una colaboración más decidida y consciente (también a nivel de familia servita); mayor ejercicio de liderazgo del gobierno central, al cual se solicita una presencia más capilar en las comunidades; internacionalización de la formación inicial; simplificación de las actuales estructuras también a través de un “proyecto global”, regulado por algunas prioridades.

Las respuestas a la sexta pregunta permiten en primer lugar percibir una difusa estima por la presencia y el servicio de las comunidades generalicias, aunque no faltan raras voces críticas. De varias partes se solicita mayor información acerca de las necesidades de las casas generalicias, con el fin de sensibilizar a los frailes y las comunidades a una respuesta más libre y a voluntaria. No faltan sugerencias acerca del apoyo económico a estas comunidades, mientras que para cada comunidad generalicia hay propuestas concretas y también puntuales.

El provechoso trabajo relativo a esta primera fase de consulta es sólido indicio de una positiva prosecución del proceso. Se trata ahora de avanzar en este camino de reflexión, estudio y oración en preparación a este momento crucial de nuestra vida como frailes Siervos de María que es el capítulo general 2013.

Tengamos presente que la Iglesia está empeñada en un esfuerzo de adaptación y renovación de su misión en el mundo actual. El papa Benedicto XVI ha decidido que el próximo Sínodo de los Obispos (octubre de 2012) tenga como tema La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana; además, con la carta apostólica Ubicumque et semper (21 de septiembre de 2010) ha instituido el Pontificio Consejo para la promoción de la nueva evangelización y, con la carta apostólica Porta fidei (11 de octubre de 2011) ha convocado un año de la fe (11 de octubre de 2012 – 24 de noviembre de 2013) durante el cual será celebrado nuestro ccxiii? Capítulo General. Recientemente, el 13 de junio de 2011, Benedicto XVI ha recordado que “la fe no se mantiene por sí misma en el mundo, no se transmite automáticamente al corazón del hombre, sino que tiene que ser siempre anunciada. Y el anuncio de la fe, a su vez, para ser eficaz tiene que partir de un corazón que cree, que espera, que ama, un corazón que adora a Cristo y cree en la fuerza del Espíritu Santo!”.

Nosotros como Orden, queremos hacer nuestra parte en este gran proyecto eclesial; sin embargo, antes de hablar de la transmisión de la fe y de la urgencia de un nuevo anuncio del Evangelio a todas las naciones sentimos la necesidad de profundizar el modo singular con el cual los frailes Siervos de María pueden contribuir a esta empresa de la Iglesia.



Reflexionando sobre la consultación ya llevada a término, nos parece que se han evidenciado dos grandes argumentos: 1. Frailes Siervos de santa María: identidad, carisma; 2. La Orden de los Siervos de María hoy.

Queremos profundizar ulteriormente la reflexión proponiéndoles, para cada uno de los dos temas, una pista de reflexión basada sobre la Palabra de Dios y sobre nuestra tradición viva, y orientada por una o dos preguntas. Deseamos recibir sus aportes antes del 31 de mayo de 2012, memoria de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María a Isabel, para poder continuar provechosamente el proceso de preparación al capítulo general.



En el renovado sitio de la Orden (http://servidimaria.net/sitoosm) nos podremos informar sobre el desarrollo de la preparación de nuestro capítulo general 2013.



María, Madre del Salvador y Reina de sus Siervos, nos acompañe en este proceso de preparación del capítulo general 2013, por el bien de la Iglesia y de nuestros hermanos los hombres que servimos.

fray Ángel M. Ruiz Garnica, o.s.m.
Prior General

fray Camille M. Jacques, o.s.m.
Secretario de la Orden



Para seguir la reflexión



Frailes siervos de santa María – Identidad, carisma

Varios frailes en la Orden sienten la necesidad de profundizar la propia identidad, de redescubrir las raíces de la propia consagración y del carisma de la Orden.


Palabra de Dios

Pero no te ruego solamente por ellos, sino también por todos los que creerán en mí gracias a su palabra. Te pido que todos sean uno lo mismo que lo somos tú y yo, Padre. Y que también ellos vivan unidos a nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado (Juan 17, 20-21). Ver: Jn 15, 16-17; Mt 23, 8-9; 11, 29; Lc 6, 36; 17, 10; Jn 19, 26-27.


Espiritualidad servita

Mientras Felipe y Víctor iban de camino, encontraron a dos religiosos de la Orden de los Predicadores, provenientes de Alemania, los cuales se asombraron de ver el hábito que los frailes llevaban por lo que se pusieron a hablar con el beato Felipe, preguntando insistentemente sobre el tipo de vida y a qué Orden pertenecía ese hábito. El varón de Dios, con toda humildad y profunda sabiduría, respondió: «Si quieren saber sobre nuestro origen, somos nativos de esta región; si preguntan el nombre, nos hacemos llamar Siervos de la Virgen gloriosa de cuya viudez llevamos el hábito; llevamos una vida según el ejemplo de los santos apóstoles, y tratamos de vivir según la regla del santísimo doctor Agustín» (Leyenda del beato Felipe “vulgata”, n. 8).

La Orden de los frailes Siervos de María, surgida como expresión de vida evangélico-apostólica, es una comunidad de hombres reunidos en el nombre del Señor Jesús.

Movidos por el Espíritu Santo, nos comprometemos, como nuestros primeros Padres, a dar testimonio del Evangelio en comunión fraterna y a vivir al servicio de Dios y del hombre, inspirándonos constantemente en María, Madre y Sierva del Señor. (Const. 1).


Pregunta

Muchas de las respuestas a la primera consulta señalan una necesaria profundización de nuestra identidad, de nuestro carisma.

Para favorecer la puesta al día y la profundización de la propia vocación religiosa servita, han sido llevadas a la práctica algunas iniciativas (el Secretariado para la Formación Permanente, la “peregrinación servita”, la publicación de las Fuentes histórico-espirituales de los Siervos de santa María...).

1. Además de estas iniciativas ¿qué otras sugieres para salir al encuentro de cuantos sienten la necesidad de puesta al día y profundización de la propia vocación religiosa servita?


La Orden de los Siervos de María hoy

En estas últimas décadas, después de la redacción colectiva de las nuevas Constituciones, la Orden ha discutido acerca de su organización en cada capítulo general. Las respuestas a la consulta indican aún la necesidad de continuar la reflexión, en vista de la simplificación en las estructuras y de una mayor colaboración.


Palabra de Dios

Ustedes saben que los jefes de las naciones las gobiernan tiránicamente y que los dirigientes las oprimen. No debe ser así entre ustedes. El que quiera ser importante entre ustedes, sea su servidor, y el que quiera ser e l primero, que sea su esclavo. De la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos (Mt 20, 25-28). Ver: Mt 6, 25-26; 23, 2-3.


Espiritualidad servita

Se les acercaban, pues, muchos hombres de todas partes y ansiaban asociarse con ellos por amor a la patria celestial. Estos hombres gloriosos, nuestros Padres, reconocían por tantas señales que el Señor había tomado bajo su cuidado sus almas desde el momento que habían iniciado su vida común. Y estaban seguros de que todo sucedía por disposición divina. Comprendieron que también el firme propósito de los que deseaban agregarse a ellos en la penitencia procedía de la inspiración divina.

Por todo esto, empezaron a considerar que se habían reunido por obra misteriosa de nuestra Señora, y que habían sido invitados por inspiración divina a fijar su morada sobre un monte tan apto para su vida penitente, no sólo para alcanzar la santidad y conservarla, sino también para reunir a su alrededor a otras personas deseosas de emprender un camino de santidad y hacer crecer la nueva Orden que había iniciado por obra de Nuestra Señora (Legenda de origine, n. 48).

La comunión de vida y propósitos crea entre nuestras comunidades múltiples relaciones que las unen en una fraternidad más amplia en el respeto de las personas y de las autonomías locales. Impulsadas por la caridad y por los vínculos recíprocos, se prestan mutua ayuda, colaboran en la actividad apostólica, se organizan de manera que su acción sea coordinada y eficaz, y ejecutan con lealtad lo que de común acuerdo han establecido (Const. 5).


Preguntas

2. El actual texto de las Constituciones describe el carisma de la Orden, la comunidad y su servicio, la formación a todos los niveles, la estructura organizativa, la comunión de los bienes y su administración, las relaciones con los varios componentes de la familia servita.

En tu servicio a la Orden y a la Iglesia ¿ves que tal descripción sea adecuada a la situación actual? ¿Quisieras sugerir integraciones, modificaciones, mejorías, aportes, al texto constitucional, a algún artículo en particular, motivando tu propuesta?

3. Las respuestas a la consulta indican un difuso deseo de mayor colaboración y solidaridad entre las jurisdicciones de la Orden en los campos de la formación y de la comunión y administración de los bienes.

¿Qué piensas de esta orientación? ¿Cuáles intervenciones estructurales propones en el ámbito de nuestra legislación para alcanzar tal objetivo?